
¡Venid, hijos, escuchadme; os enseñaré el temor del Santo de Israel!
El temor del Dios de Israel es limpio,
y permanece para siempre.
Él es el principio de la sabiduría.
¿Dónde se encuentra la sabiduría del Altísimo?
En Cristo, en el Hijo del Santo de Israel
están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.
Si rehusamos el llamado del Espíritu de Sabiduría,
y no hacemos caso cuando él nos extienda su mano,
si desatendemos su consejo,
y no deseamos su reprensión;
entonces él se burlará
cuando nos venga como tormenta lo que tememos,
y se reirá
cuando nuestra calamidad sobrevenga como torbellino,
cuando venga sobre nosotros tribulación y angustia,
porque odiamos el Espíritu de conocimiento,
y no escogimos el Espíritu de temor de Dios.
Si recibes las palabras del Espíritu de sabiduría,
y atesoras sus mandamientos en lo profundo de tu corazón,
si a él das tu oído,
e inclinas tu corazón al entendimiento,
si lo buscas como buscas la prosperidad,
y lo procuras como a tesoros escondidos,
si clamas al Espíritu de inteligencia,
y alzas tu voz al entendimiento,
entonces entenderás el temor del Santo de Israel,
y descubrirás el Espíritu de conocimiento,
porque el Dios de Israel
da el Espíritu de sabiduría,
de su boca vienen el Espíritu de conocimiento
y el Espíritu de inteligencia.
El temor del Santo de Israel es aborrecer el mal.
El Espíritu de temor de Dios aborrece la arrogancia,
la boca perversa y el mal camino.
El corazón que teme a Dios
no se aparta de Él.
El temor del Señor multiplica los días.
En él hay confianza segura.
Él es fuente de vida,
para evadir los lazos de la muerte.
Él es instrucción de sabiduría.
Con el Espíritu de temor de Dios
el hombre se aparta del mal.
Me deleitaré en el temor del Santo de Israel.
Mejor es lo poco en el temor del Señor,
que gran riqueza y tormento con ella.
El temor del Señor conduce a la vida,
para dormir en paz sin ser tocado por el mal.
La recompensa de la humildad y del temor del Señor
son la riqueza, el honor y la vida.
Viviré siempre en el temor del Santo de Israel.
No envidiaré a los pecadores.
Me deleitaré en el temor de Dios.
El temor del Dios de Israel es mi tesoro.
Juan de los Rios
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